La respuesta es si. La inversión en crowdlending ofrece una serie de ventajas para los inversores en comparación con los productos tradicionales. Por ejemplo, en operaciones de crowdfactoring, que es un tipo de Crowdlending, podemos encontrar deudores solventes con riesgos realmente reducidos, podemos estar optando a rentabilidades que oscilan entre un 7% anual y un 12% anual. Estas rentabilidades son muy superiores a las que podamos encontrar en los mercados financieros para productos con riesgos similares.

Todas las operaciones que se lanzan, cuentan con un análisis de la propia plataforma, y por ejemplo en el caso de Emprestamo.com se añade un análisis de una empresa externa, por lo que las operaciones han sido validadas por partida doble.

En este tipo de inversión, los inversores pueden encontrar diferentes tipos de operaciones, en lo que se refiere a plazos, riesgos y rentabilidades, para poder adaptarlo a sus preferencias. Además, en el caso del factoring, al tratarse de operaciones muy cortas (media de 80 días), la rotación del dinero es mucho mayor, y el inversor disfruta de un interés compuesto que le permitirá ir reinvirtiendo cada vez cantidades mayores, o retirarlo si necesita liquidez.

Estas plataformas de crowdlending, ofrecen sistemas de inversión automatizada para que el inversor que lo desee, no tenga que estar preocupándose día a día de sus movimientos, sino que simplemente tendrá que indicar los requisitos de las operaciones en las que desea invertir, y el sistema lo hará por él.

Estas nuevas fórmulas de inversión a través de sistemas de economía colaborativa, permiten a los inversores invertir en economía real, conociendo el nombre de la empresa a la que dan liquidez, pudiendo elegir sus inversiones en función del sector de la empresa o de su ubicación geográfica. De esta manera, el inversor ve un impacto real en las zonas o sectores que desee apoyar.

Todo esto, junto con la transparencia ofrecida, hacen que cada vez más inversores se inclinen por este tipo de sistemas, dejando de lado alguno fondos de inversión tradicionales que resultan mucho más opacos al no conocerse directamente las operaciones o empresas en las que se va a invertir.